Tu cuerpo también necesita nutrientes para recuperarse
Durante el embarazo y la lactancia aumentan las necesidades de calcio, hierro, vitamina D, ácido fólico, vitamina B12 y yodo.
Cuando la alimentación no aporta lo suficiente, el organismo puede utilizar parte del calcio almacenado en los huesos de la madre, provocando una disminución temporal de la densidad ósea. En la mayoría de las mujeres, esta pérdida se recupera después de finalizar la lactancia.
También pueden presentarse deficiencias de vitaminas, minerales o anemia, especialmente si existía anemia previamente o hubo pérdida de sangre durante el parto. La lactancia materna no provoca anemia, pero esta condición puede afectar la recuperación y dificultar la producción de leche.
Algunas señales pueden ser:
- Fatiga constante o falta de energía.
- Debilidad.
- Mareos o palidez.
- Caída excesiva del cabello.
- Calambres y uñas frágiles.
- Dolor de espalda, articulaciones o cadera.
- Dificultad para concentrarse.
- Falta de aire al realizar actividades sencillas.
¿Cómo cuidar tu salud?
Mantén una alimentación balanceada que incluya alimentos ricos en calcio, lácteos, verduras, hojas verdes y frutos secos. También es importante conservar una adecuada hidratación, mantener niveles apropiados de vitamina D y realizar actividad física bajo recomendación médica.